11/4/19

Reedición

Con el tiempo, me voy poniendo cada día más reservado con algunas cuestiones. Pero considero que este tipo de cosas hay que compartirlas, ya que de ninguna manera es un logro individual: es un logro colectivo.

En tiempos en lo que muchos le apuestan el miedo, la desocupación, el control, la muerte y la miseria planificada; publicar libros es un acto de rebeldía. Se dirá por ahí que es un gesto mínimo: pero apostar a la creación y al arte, es apostar a la vida.

Lxs compañerxs de Cantamañanas han tenido la enorme generosidad de reeditar mi primer libro de cuentos; libro que hace un par de años salió por Engranaje de papel. Antes que nada, quiero agradecer a Cristian Walter, Carolina Arias, María Dorrego y Francisco Sosa. A Cristian, por la confianza. A Carolina y María por la lectura atenta. Y a Francisco por una tapa que me fascinó.



Tal vez, "Nunca hablo con nadie que esté armado" sea el primer libro que un paisano de Barrio Frino haya colocado en la Feria del Libro. Tal vez no. Pero muchas de las cosas vistas, vividas y oídas en este barrio de la periferia, está metido en esos cuentos.

Después, me basta agradecer a las personas imprescindibles que están y estuvieron en mis días. La familia (Sara, mamá y el viejo). A JG. A lxs amigxs de fierro que siempre están (Juan Manuel Pacheco, Lucas Jutco y la Negra Romina Reynoso, los hermanos Colazo, Nora Luna, Guillote Alvarez, Andrea Perez, Alicia Olivares, Luciano Acosta, Ariel Jilguero Guzmán). Y a todxs lxs amigxs de la música, la docencia y la militancia...

Mi primer libro publicado oficialmente, está dedicado a mi tío Ireneo quien, sin quererlo, fue uno de los pilares de mi formación literaria.

Nos estaremos cruzando en las calles.